Festejos del centenario de la Independencia de México.

Inauguración de Exposición Japonesa

SINTESIS

Para estudiar el papel de la fotografía en los festejos del Centenario de la Independencia, es necesario hacer hincapié en el hecho de que reivindicar a México como un país moderno, constituyó casi una obsesión para el régimen porfiriano, en tanto que de manera consciente se plegó a las ya probadas estrategias utilizadas por las potencias para hacerlo patente, las cuales por supuesto incluían entre otras la propaganda a través de la difusión fotográfica de sus eventuales logros.

En estos esfuerzos estuvieron involucrados los fotógrafos mexicanos quienes muchas veces viajaron para estudiar las técnicas europeas y norteamericanas, intercambio que se intensificó cuando llegaron al país los fotógrafos extranjeros, quienes practicaban la fotografía respondiendo a arquetipos convencionales plenamente establecidos, lo cual podría ejemplificarse incluso con las fotografías de los llamados tipos populares, llamadas en nuestro país de tipos mexicanos.

Sin embargo, si bien los fotógrafos hicieron su trabajo documental de una manera convencional, hay que reconocer que lo hicieron de manera notable, pues conocían a fondo los cánones de su oficio, teniendo un excelente manejo de la luz, así como notable perfección técnica y compositiva, no en vano muchos investigadores han considerado estas fotografías como artísticas, sabiendo o no que además del trabajo periodístico por el que se les contrataba, muchos de ellos habían hecho fotografía de tipo propiamente artístico, obteniendo incluso algunos premios en exposiciones nacionales e internacionales.

El programa de las Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México, relata brevemente los festejos y ceremonias de diferente índole, que se efectuaron los cuales van desde los desfiles de militares y marinos extranjeros que acompañaban a sus representantes diplomáticos, hasta las inauguraciones o ampliaciones de obras materiales realizadas por el gobierno, pasando por homenajes, procesiones, desfiles, actos públicos, congresos, exposiciones, y por supuesto la inauguración de la Universidad Nacional.

A través del análisis de las fotografías de las fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México, se percibe que la difusión nacional e internacional de las imágenes fue profusa, con un trasfondo de evocación ideológica de gran nacionalismo y civilidad. Para ello el gobierno invirtió en grandes obras públicas, inauguraciones de escuelas, exposiciones y una gran cantidad de actos cívicos, se construyeron monumentos para que se convirtieran en símbolos de la nación y en las que Porfirio Díaz era exaltado como un héroe, prácticamente en la misma categoría que Juárez e Hidalgo y en menor medida con los Niños Héroes o Josefa Ortiz de Domínguez.

La fotografía fue la gran aliada del Porfiriato, ya que ayudó a difundir la imagen gubernamental del México moderno, jugando un papel fundamentalmente legitimador del discurso político. Los fotógrafos fueron comisionados para realizar imágenes destinadas a difundir la imagen de un país que se había creado para llenar los ojos de los invitados de las naciones extranjeras, lo que llevó a que los embajadores especiales solicitaran a sus monarcas la entrega de condecoraciones especiales para el presidente Porfirio Díaz, por los grandes resultados obtenidos en su larga gestión.